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Sunday, November 6, 2011

Los ninos tontos (tarea para el 8 de noviembre)


Esta noche van a leer unas selecciones de un libro titulado <<Los niños tontos>> escrito por Ana María Matute.  Una vez la antedicha autora mencionó que no fue el cargo del autor dar una solución a los problemas que  propondrían por  él . Ahora sugiero que determinen para cada historieta la critica social embozada por Matute.  Para presentar sus ideas, quisiera que escribieran no mas de veinte palabras para expresar lo que creen fueron los comentarios sociales insinuados por Matute.



Ana María Matute
Había un niño que no sabía jugar. La madre le miraba desde la ventana ir y venir por los caminillos de tierra con las manos quietas, como caídas a los dos lados del cuerpo. Al niño, los juguetes de colores chillones, la pelota, tan redonda, y los camiones, con sus ruedecillas, no le gustaban. Los miraba, los tocaba, y luego se iba al jardín, a la tierra sin techo, con sus manitas, pálidas y no muy limpias, pendientes junto al cuerpo como dos extrañas campanillas mudas. La madre miraba inquieta al niño, que iba y venía con una sombra entre los ojos. «Si al niño le gustara jugar yo no tendría frío mirándole ir y venir». Pero el padre decía, con alegría: «No sabe jugar, no es un niño corriente. Es un niño que piensa».

Un día la madre se abrigó y siguió al niño, bajo la lluvia, escondiéndose entre los árboles. Cuando el niño llegó al borde del estanque, se agachó, buscó grillitos, gusanos, crías de rana y lombrices. Iba metiéndolos en una caja. Luego, se sentó en el suelo, y uno a uno los sacaba. Con sus uñitas sucias, casi negras, hacía un leve ruidito, ¡crac!, y les segaba la cabeza.


Polvo de carbón
Ana María Matute

La niña de la carbonería tenia polvo negro en la frente, en las manos y dentro de la boca. Sacaba la lengua al trozo de espejo que colgó en el pestillo de la ventana, se miraba el paladar, y le parecía una capillita ahumada. La niña de la carbonería abría el grifo que siempre tintineaba, aunque estuviera cerrado, con un perlita tenue. El agua salía fuerte, como chascada en mil cristales contra la pila de piedra. La niña de la carbonería abría el grifo de agua los días que entraba el sol, para que el agua brillara, para que el agua se triplicase en la piedra y en el trocito de espejo. Una noche, la niña de la carbonería despertó porque oyó a la luna rozando la ventana. Saltó precipitadamente del colchón y fue a la pila donde a menudo se reflejaban las cras negras de los carboneros. Todo el cielo y toda la tierra estaban llenos, embadurnados del polvo negro que se filtra por debajo de las puertas, por los resquicios de las ventanas, mata a los pájaros y entra en las bocas tontas que se abren como capillitas ahumadas. La niña de la carbonería miró a la luna con gran envidia. <<Si yo pudiera meter las manos en la luna>>, pensó. <<Si yo pudiera lavarme la cara con la luna , y los dientes y los ojos>>. La niña abrió el grifo y, a medida que el agua subía, la luna bajaba, bajaba, hasta chapuzarse dentro. Entonces la niña la imitó. Estrechamente abrazada a la luna, la madrugada vio a la niña en el fondo de la tina.


Mar
Ana María Matute

Pobre niño. Tenía las orejas muy grandes, y cuando se ponía de espaldas a la ventana, se volvían encarnadas. Pobre niño, estaba doblando, amarillo. Vino el hombre que curaba, detrás de sus gafas. <<El mar-dijo----; el mar, el mar>>.  Todo el mundo empezó a hacer maletas y hablar del mar.  Tenían una prisa muy grande.  El niño se figuró que el mar era como estar dentro de una caracola grandísima, llena de rumores, cánticos, voces que gritaban muy lejos, con un largo eco.  Creía que el mara era alto y verde. 
       Pero cuando llegó al mar se quedó pared. Su piel, ¡qué extraña era allí!---Madre---dijo, porque sentía vergüenza---, quiero ver hasta dónde me llega el mar.
       Él, que creyó al mar alto y verde, lo veía blanco, como el borde de la  cerveza, cosquilleándole, frío, la punta de los pies.
       ---¡Voy a ver hasta donde me llega el mar!---Y anduvo, anduvo, anduvo. El mar, ¡qué cosa rara!, crecía , se volvía azul, violeta.  Le llegó a las roillas. Luego, a la cintura, al pecho, a los labios, a los ojos. Entonces, le entró en las orejas el eco largo, las voces que llaman lejos.  Y en los ojos, todo el color.  ¡Ah, si, por fin, el mar era verdad!  Era una grade, inmensa caracola.  El mar, verdaderamente, era alto y verde.
       Pero los de la orilla no entendían nada de nada. Encima, se ponían a llorar a gritos, y decía: <<!Que desgracia! ¡Señor que gran desgracia!>>.

4 comments:

  1. Como encuentran las historietas escritas por Matute? Como las veo muy sencillas no pienso ocupar mucho tiempo en ellas...Creo que son muy comprensibles pero el trabajo mas costoso va a ser como emprenden la interpretacion o sea el analisis sobre la critical social. Les sugiero que utilicen este foro para compartir ideas entre uno y otro. Tambien usen la guia de comprension para seguir comprendiendo los aspectos de leer que les hacen dificil captar completamente la lectura.

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  2. Tienes razon, las historias estan dificiles para disafrar lo que significan verdaderamente. Pense que tal vez el autor queria decir que la sociedad impone un modo de ser para las personas, la gente no se le pone atencion a lo mas simple de la vida como la naturaleza. Eso fue lo que incontre, pero creo que estoy mal.

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  3. Se que es tarde PERO no entendí muy bien los motivos de Matute en el primer cuento. Yo pienso que ella esta tratando de decir que por la curiosidad es que los niños encuentran el pecado/la malicia.

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  4. Bueno esta conversación es definitivamente parte del propósito de la autora. Ella nunca intenta solucionar o sea resolver los escollos que enfrentan sus protagonistas y como resulta es un sombrío de la verdad irrefutable y a veces no hay solo una respuesta. A nuestro compañero de la clase quien dice Matute sugiere una desviación de lo sencillo y respecto absoluto para la naturaleza…. me interesa saber, ¿cómo llegaste a aquella conclusión?....No veo el impacto de la naturaleza como fuerza grandísima…a lo mejor veía que el ambiente natural representaba un contraste de las rutinas domesticas y posiblemente un lugar para hallar alivio del mudo y casi inexistente relación entre madre y padre del hogar. ¿me explico?

    Para Valeria me gustaban los comentarios tuyos pero también veo que tu perspectiva se limita porque solo has considerado la salida de la casa como una experiencia negativa..Para clarificar juzgas el pasatiempo de jugar afuera como una entrada a conocer mas el malo de la vida, cuando en realidad la huida a las afueras quizá represente unos aspectos positivos. ¿Puedes considerar los aspectos positivos de querer irse de la casa?

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